¿Qué es el Sistema del Tratado Antártico?

Es el marco normativo del Sexto Continente que se integra por el Tratado Antártico (1959, en vigor 1961), el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medioambiente (1991, en vigor 1998), la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (1980, en vigor 1982), la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (1972, en vigor 1978). Además, también forman parte los acuerdos adoptados en las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico y en las Reuniones de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

¿La Antártica es un territorio de paz?

Sí. El propósito principal del Tratado Antártico (1959, en vigor 1961) es asegurar que la Antártica se utilice con fines exclusivamente pacíficos y así se ha desarrollado hasta la actualidad. Este mandato se encuentra expreso en la norma:

Artículo I
1. 1. La Antártica se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Se prohíbe entre otras, toda medida de carácter militar, tal como el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, así como los ensayos de toda clase de armas.
2. 2. El presente Tratado no impedirá en empleo de personal o equipo militares, para investigaciones científicas o para cualquier otro fin pacífico.

¿Qué son los Estados Signatarios del Tratado Antártico?

Son los países originales que acordaron el Tratado Antártico en el año 1959 en Washington, tras su participación en el Año Geofísico Internacional de 1957-1958. En total son 12 Estados: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Soviética (actualmente Rusia).
Es importante tener en cuenta que los Estados Signatarios no necesariamente son Estados que afirman derechos soberanos sobre el territorio antártico.

¿Existe soberanía en la Antártica?

El artículo IV del Tratado Antártico establece una suspensión de las controversias sobre las reclamaciones territoriales en la Antártica mientras esta norma se encuentre vigente. Además, obliga a que ningún Estado cree nuevos derechos de soberanía en la región. Hay siete Estados, entre ellos Chile, que afirman poseer derechos soberanos en la Antártica.

Artículo IV
1. Ninguna disposición del presente Tratado se interpretará
a. como una renuncia, por cualquiera de las Partes contratantes, a sus derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la Antártica, que hubiere hecho valer precedentemente;
b. como una renuncia o menoscabo, por cualquiera de las Partes Contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial en la Antártica que pudiera tener, ya sea como resultado de sus actividades o de las de sus nacionales en la Antártica, o por cualquier otro motivo;
c. como perjudicial a cualquiera de las Partes Contratantes, en lo concerniente a su reconocimiento o no reconocimiento del derecho de soberanía territorial, de una reclamación o de un fundamento de reclamación de soberanía territorial de cualquier Estado en la Antártica.

2. Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártica, ni para crear derechos de soberanía en esta región.
No se harán nuevas reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras el presente Tratado se halle en vigencia.

¿Qué países afirman poseer derechos soberanos en la Antártica?

Solo siete países en todo el mundo afirman poseer derechos soberanos en el territorio antártico: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Reino Unido.

Otro dato a considerar es que parte del territorio reclamado por Chile se superpone con las reclamaciones de Argentina y Reino Unido.

¿Se puede explotar recursos minerales en la Antártica?

No. El artículo 7 del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medioambiente (1991, en vigor 1998) prohíbe las actividades relacionadas con los recursos minerales en la Antártica, salvo que estén destinadas a investigación científica. Esta prohibición podrá eventualmente revisarse a partir del año 2048, en cuanto se establezca un régimen jurídicamente obligatorio que regule específicamente estas materias.

Cabe destacar que en el año 1988 se firmó la Convención para la Reglamentación de las Actividades sobre los Recursos Minerales Antárticos (CRAMRA), pero no ha entrado en vigor.